Asambleas hasta el 28 de febrero
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Por Juan Antonio Gaviria Gil
El artículo 422 del Código de Comercio, aplicable a sociedades anónimas y también por remisión a SAS, dice que “las reuniones ordinarias de la asamblea se efectuarán por lo menos una vez al año, en las fechas señaladas en los estatutos y, en silencio de estos, dentro de los tres meses siguientes al vencimiento de cada ejercicio…” De no suceder así, “la asamblea se reunirá por derecho propio el primer día hábil del mes de abril…”
Según las normas contables colombianas, el ejercicio cierra el 31 de diciembre de cada año. Sin perjuicio de ello, podría pactarse estatutariamente una fecha diferente que, por ejemplo, sea concomitante con el año legal y contable de una casa matriz en el exterior, aunque en la experiencia del autor eso pocas veces ocurre. Igualmente es viable estipular períodos estatutarios diferentes al anual, situación de rarísima frecuencia. Según el Sistema de Información Societaria de la Superintendencia de Sociedades,[1] solo 5 de las 1.235 compañías que reportaron estados financieros en el 2024 bajo la categoría de PLENAS tienen período diferente al anual (tres semestrales, una trimestral y la última “otros”).
Se propone ahora desarrollar un experimento mental bajo la siguiente premisa: que, salvo excepciones, haya plazo supletivo legal para realizar la asamblea de accionistas ordinaria de cada año hasta el 28 de febrero o 29, si el año es bisiesto.
La ola de rechazo que generaría una propuesta así será propia de un tsunami. Los primeros en protestar serán los contadores, tanto en su función como tal en compañías colombianas como cuando actúan en calidad de revisores fiscales. Ellos dirían, no sin razón, que cerca del 70% de su trabajo anual lo llevan a cabo en el primer trimestre, no siendo posible reducir el plazo de tres a dos meses. También alzarían su voz muchos abogados y administradores.
Sí, el ciclo de la preparación de estados financieros no se reparte uniformemente a lo largo de un año sino que tiene su pico a principios de este, donde además de incluir las cifras del último mes – diciembre -, se hace buena parte de la revisión de todo el período anterior para luego emitir la certificación, el dictamen y obtener la aprobación del representante legal y de la junta directiva. Todo ello antes de la convocatoria a asamblea de accionistas, cuya fecha genera el inicio del derecho de inspección, ora 15 días hábiles en las sociedades de Código de Comercio (artículo 447) ora 5 días de la misma calidad en las SAS (artículo 20 de la Ley 1258 de 2008).
¿Si hay tanto trabajo, por qué el experimento mental de reducir en un mes el plazo para celebrar una asamblea ordinaria de accionistas?
Como primer punto de respuesta, la norma es supletiva. Si sus destinatarios no están complacidos con ella, podrán estipular en contrario en los estatutos sociales. Se admite, hacerlo no es tan sencillo. Sesgos que la economía conductual ha detectado, como los de inercia y statu quo,[2] sumados a los costos de transacción, de tal cambio estatutario – así sean bajos –, sin pasar por alto la posibilidad de un olvido o ignorancia de la norma llevarán a que sea esperable que los cambios ocurran solo para un pequeño porcentaje de todas las compañías. Igual, la oportunidad de modificación existe.
Segundo, una nueva norma con plazo hasta el último día de febrero tendría unas pocas excepciones. La más evidente: sociedades con acciones inscritas en una bolsa de valores de Colombia, que ya de por sí deben preparar estados financieros trimestrales.[3] También podrían excluirse de la norma compañías cuyos activos o ingresos en el año inmediatamente anterior hayan superado cierto umbral, que ha de ser de consideración, bajo la lógica de que, a mayor tamaño, más alta la complejidad de preparar los reportes del año anterior.
Tercero, es difícil pero posible hacer la asamblea de accionistas antes de que febrero finalice. Algunas labores se pueden adelantar desde finales del año anterior y las demás se pueden hacer en los primeros dos meses, ahorrando el tiempo gastado en lamentaciones por no tener tiempo.[4]
Como decía el padre de uno de los miembros fundadores del IDEAS “uno se demora el tiempo que le dan”. Así sucede en las asambleas de accionistas de sociedades colombianas. Según el ya citado Sistema de Información Financiera de la Superintendencia de Sociedades[5] y para cifras de sociedades que celebraron su asamblea de accionistas en el primer trimestre de 2018 – no se encuentran estos datos en informes más recientes -, la fecha promedio de la reunión fue el 18 de marzo, con una desviación estándar de tan solo 13 días, mientras que la mediana de la reunión fue todavía más tardía: 21 de marzo.
De hecho, 4.629 sociedades de un total de 10.269 (45%) hicieron la asamblea entre el 25 y 31 de marzo, es decir la última semana. Estos datos reflejan, ora la dificultad de contar con los estados financieros certificados y dictaminados en un término inferior o, más probable, la tendencia de cumplir con la ley en el último minuto. Aunque es imposible de probar, por ser un escenario contra fáctico, si el plazo fuera el 30 de abril, la mayoría de asambleas se celebrarían en la parte final de ese mes.
Esto tiene fundamento científico. En su libro Scarcity: The New Science of Having Less and How It Defines Our Lives, Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir explican como la escasez de un recurso, en contra de lo que podría pensarse a primera vista, lleva a una utilización más eficiente que en casos de abundancia.[6] Parafraseando a los autores, los plazos incrementan la concentración y, de contera, la productividad.[7] No son solo los autores quienes dicen esto. Ellos citan la obra de Max Hastings sobre Churchill en la que aquel periodista indica que “An Englishmind’s Works best when it is almost too late. (Un inglés trabaja mejor cuando ya casi es muy tarde – traducción libre del autor -” Esta frase también es aplicable a los colombianos.
Este concepto de productividad que Mullainathan y Shafir mencionan está en el centro del problema que este texto analiza. Es bien sabido que la productividad en Colombia es baja. Somos el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que más horas trabaja,[8] pero el de menor productividad en este grupo de países,[9] con un aumento en el 2025 de solo el 0,91%.[10]
La ley, y en este caso particular, la ley societaria, puede incentivar o forzar el aumento de productividad. Una forma de hacerlo es reducir supletivamente en un mes el plazo para celebrar la asamblea ordinaria. Extrapolando, ideas similares se han implementado con éxito en otros ámbitos. Antes de que Colombia ingresara a la OCDE no había plazos para presentar cifras como crecimiento del PIB, desempleo e inflación mensual, con lo cual los tiempos en que se daba esa información al mercado solían ser tardíos. Al ingresar a este “club”, Colombia se comprometió con plazos cortos que se han cumplido.[11] Si se pudo en tal caso macroeconómico, también se puede cumplir la meta el 28 o 29 de febrero en el mundo societario.
Más importante aún, el recelo ya indicado que generaría esta propuesta no opaca su virtud. ¿Cuál es la principal ventaja de hacer una asamblea dentro de los dos primeros meses de un año? En términos prácticos, mientras no se termine de cerrar el año anterior, no se deja de pensar en él. Como consecuencia, la concentración en el presente, el año en curso, se reduce. Hasta el 31 de marzo, ya corrida la cuarta parte del año, la junta directiva y la gerencia tendrán su atención dividida en dos períodos – el anterior y el actual - en una especie de actividad multitarea que puede ser inconveniente para el interés social de la compañía, en el sentido del encabezado del artículo 23 de la Ley 222 de 1995.[12]
Aunque cada compañía es un microcosmos, el sentido común lleva a pensar que solo a partir de abril todos los recursos humanos de una empresa e incluso algunos de capital se enfocarán en cumplir los objetivos y el presupuesto del año en curso. Si esto ocurre con un mes de antelación, mucho mejor. En otras palabras, los administradores deben contar con la mayor cantidad de tiempo posible para concentrarse en el cumplimiento del objeto social de la compañía (numeral primero del artículo 23 de la Ley 222 de 1995) que, en términos prácticos es buscar ventas para generar ingresos.
Todo ello sin olvidar que la preparación del presupuesto, el año anterior al de revisión de cifras contables, ya llevó a que la administración estuviese atención separada en dos años – el presente y el siguiente - durante al menos el último trimestre.
El autor de este texto es consciente de que reformar las normas societarias ya indicadas es cuasi imposible. Ningún abogado, ni quien escribe, estará interesado en "gastar" su tiempo laboral convenciendo congresistas del cambio legislativo. Con todo, la función de los académicos es presentar propuestas que estén disponibles para cuando les llegue su momento.
En palabras de Milton Friedman:
“The main function that people like myself serve is not to persuade anybody but to throw ideas out in the open so that when circumstances arise that make them particular relevant to current problems, they are available to be picked up (La principal función que personas como yo cumplimos no consiste en persuadir a nadie sino en formular ideas de tal manera que cuando surjan circunstancias que las hagan particularmente relevantes para los problemas actuales, estén disponibles para ser aplicadas – traducción libre del autor).”[13]
Mientras tanto, vale la pena repetir que la norma actual, aunque da el plazo de tres meses, es susceptible de cambio en contrario. Las compañías pueden reducir o ampliar tal término. Ello, según las estadísticas de la Superintendencia de Sociedades ya citadas, casi nunca sucede. Las compañías, y detrás de ellas las personas, se olvidan del posible cambio o se resisten a él, prefiriendo mantener una norma, así no sea la óptima, minimizando esfuerzos.
Pero puede haber compañías que logren autodisciplinarse, de manera similar a como hizo Odiseo al seguir el consejo de Circe y lograr atravesar el lugar de las sirenas oyendo su canto pero sin sucumbir a la tentación de unirse a ellas[14] Un plazo menor, al final de febrero o en otra fecha, generaría los efectos positivos ya mencionados. Además, como efecto inesperado, llevaría a que el día de la asamblea de derecho propio sea en marzo, mes de los idus, y no en abril. Así, el riesgo de este tipo de asambleas de que una minoría tome decisiones en contra de una mayoría dormida guardaría coherencia con la advertencia que supuesta e infructuosamente un adivino le hizo a Julio César hace más de 2.000 años: “Cave Idus Martias”.[15]
[1] https://www.supersociedades.gov.co/web/asuntos-economicos-societarios/estados-financieros-historicos
[2] Thaler, Richard, Misbehaving: The Making of Behavioral Economics, W. W. Norton & Company, 2016.
[3] Ley 964 de 2005, Decreto 2555 de 2010 y Circulares de la Superintendencia Financiera de Colombia.
[4] Mullainathan, Sendhil y Shafir, Eldar, Scarcity: The New Science of Having Less and How It Defines Our Lives, Holt, 2014, p. 1,
[5] Véase nota supra 1.
[6] Mullainathan, Sendhil y Shafir, Eldar, Scarcity: The New Science of Having Less and How It Defines Our Lives, Holt, 2014.
[7] Véase ibid., p. 22 a 24.
[8] Véase OECD, figure 4.5., https://www.oecd.org/en/publications/oecd-compendium-of-productivity-indicators-2025_b024d9e1-en/full-report/cross-country-comparisons-of-labour-productivity-levels_b2fdb493.html
[9] Véase ibid., figure 4.6.
[10] Véase Portafolio, Dane entregó el dato de productividad para 2025: quedó en 0,91%, https://www.portafolio.co/economia/empleo/dane-entrego-el-dato-de-productividad-para-2025-quedo-en-0-483818
[11] Información dada verbalmente por el ex ministro de Hacienda y Crédito Público Mauricio Cárdenas Santamaría en conferencia en la Universidad EAFIT en 2024. Véase también OCDE, Fechas de publicación de estadísticas, https://www.oecd.org/en/data/insights/statistical-releases/release-dates-for-oecd-statistics-news-releases.html
[12] Sobre las consecuencias negativas de llevar a cabo dos o más actividades al mismo tiempo, véase Haidth, Jonathan, The Anxious Generation: How the Great Rewiring of Childhood Is Causing an Epidemic of Mental Illness, Penguin Press, 2024.
[13] Friedman to Zadon, noviembre 19, 1968, Milton Friedman Papers, box 214, Hoover Institution Archives, Stanford, California, citado en Appelbaum, B., The Economists’ Hour, False Prophets, Free Markets, and the Fracture of Society, Nueva York, Little Brown and Company, 2019, nota 4, 341.
[14] Véase Elster, Jon, Ulysses Unbound: Studies in Rationality, Precommitment, and Constraints, Cambridge University Press, 2000.
[15] Plutarco, Vidas paralelas. Para un texto más reciente y más societario, véase Mendoza Daza, José Miguel, El día más peligros del año, Ámbito Jurídico, 2 de abril de 2019, https://www.ambitojuridico.com/noticias/columnista-impreso/sociedades-y-economia-solidaria/el-dia-mas-peligroso-del-ano

